Renovar viviendas antiguas permite vivir con comodidad y puede ser una inversión

21.04.2018

Fuente: El Mercurio

El mundo del corretaje “patrimonial” y las personas que buscan sus servicios. Recuperar un inmueble puede costar un 30% más que el valor de compra y tardar varios meses, pero las empresas aseguran que la demanda es tal que es posible recuperar la inversión. Y mientras tanto, sus dueños pueden aprovechar los beneficios que las viviendas nuevas no ofrecen.

Para muchos chilenos no basta con la oferta de viviendas nuevas. Buscan hogares bien ubicados, espaciosos, sólidos y con estilo, atributos que muchas veces no encuentran en lo que hoy se construye.

“Nuestro público quiere vivir en espacios amplios, con calidad constructiva, valor arquitectónico, terminaciones de materiales nobles y ubicaciones privilegiadas”, explica la arquitecta de FVB, Paula Canales. La corredora, creada por Francisco Vicuña Balaresque hace 13 años, arrienda y vende viviendas antiguas y, además, ofrece asesorías de arquitectura para remodelar esas propiedades.

Un ejemplo es Miguel, quien compró un departamento de los años cuarenta a través de FVB en 2013. Ubicado en Lyon con Eliodoro Yáñez, tiene 100 m {+2} y tres dormitorios. El lugar es amplio y su dueño ha combinado en él su estilo y espacios originales con mobiliario y detalles actuales.

“Un departamento de los años 30, 40 o 50 después de remodelar cuesta un 25% más que otro con los mismos metros cuadrados en el mismo sector, pero construido entre el 2000 y 2018”, explica Canales.

Miguel agrega que su renovación tardó cerca de seis meses, y gastó en ella un 30% adicional sobre los $100 millones que desembolsó en la vivienda. “Las remodelaciones siempre toman un tiempo considerable”, advierte Verónica Aguirre, coordinadora de Arte de FVB.

En la corredora aseguran que Miguel recuperará su inversión al vender la propiedad, ya que cada vez son más quienes buscan este tipo de inmueble.

“Hoy, por $130 millones no consigues nada de estas dimensiones y en Providencia”, señala Canales. Ejemplifica con un departamento cercano, de 78 m {+2} y dos dormitorios, que se vende por $177 millones, y que requeriría unos $30 millones para ser renovado.

Los costos de la remodelación

Miguel enumera los principales cambios, a medida que recorre cada espacio de su vivienda. Decidió raspar puertas y molduras para dejar a la vista la madera original, lo que tardó un par de meses, ya que debe ser hecho a mano. Consiguió un especialista que dejó los cerrojos como nuevos.

Las ventanas fueron cambiadas para incorporar vidrios que insonorizan y controlan la temperatura, manteniendo sus proporciones originales. El piso de raulí fue pulido y las tablas en mal estado reemplazadas de forma que no se notara la diferencia. Lo mismo con persianas y los guardapolvos. También instaló calefacción eléctrica en los cielos del departamento.

Las modificaciones más radicales están en la cocina y los baños, ahora totalmente actuales. Estos cambios y otros, como el redestino de la pieza de servicio y la renovación del sistema eléctrico, son comunes en estas remodelaciones.

El propietario explica que eligió el departamento por su estética y sus detalles, que para él van más allá de las ventajas objetivas de espacios y materialidad que posee el lugar.

“Es una cuestión de gusto, de sentirse agradado en un lugar físico. Tiene que ver con una historia, con la forma en que se hicieron las cosas en aquel momento. Hay algo lindo en esto”, dice.

Una dificultad que enfrentan quienes compran un inmueble antiguo es el crédito. “El banco tasa el departamento a un precio que no mide realmente lo que vale”, advierte Canales.

Miguel critica la falta de apoyo oficial a esta forma de defensa del patrimonio. Por ejemplo, acusa que Providencia hizo más difícil vivir en edificios como este cuando decidió eliminar los estacionamientos en la calle. Y edificios como este no consideraban tantos estacionamientos propios como se necesitan hoy.

Un mercado con nuevos competidores

Canales define el mercado del corretaje “patrimonial” como el de venta y arriendo de propiedades antiguas “con alto valor arquitectónico” y generalmente ubicadas en barrios “emblemáticos”, del que estima FVB posee alrededor de un 60%.

La comisión por venta es del 2% más IVA, sobre el valor de la venta cerrada, para comprador y vendedor.

Los clientes típicos, señala Canales, tienen entre 30 y 45 años, y a lo más con uno o dos hijos en el caso de los departamentos, mientras para las casas se sitúan en un rango 10 años mayor y con familias formadas.

La arquitecta explica que cuentan con 14 casas y 15 departamentos para la venta, y con 15 departamentos y 8 casas para el arriendo. Entre los departamentos a la venta, por ejemplo, se cuenta uno en un llamativo edificio de 1935 en la avenida Andrés Bello, en un primer piso y con tres dormitorios y estacionamiento (por $240 millones), y para arriendo, como muestra, ofrece departamentos de 120 m {+2} en un edificio de los años 40 donde se encuentra “El Emporio de la Rosa” en el Parque Forestal, por $850 mil mensuales.

Además, tienen propiedades en la Quinta Región, concretamente en los cerros Concepción, Artillería, Yungay y Alegre de Valparaíso, incluyendo una casona de tres pisos en este último por $350 millones.

Como FVB, han surgido otras corredoras que compiten por el mercado “patrimonial”. Una de ellas es McClure, que lleva 10 años en el negocio del corretaje de propiedades.

Belén García McClure, directora general de la firma, dice que “creemos en la recuperación de los barrios y que es posible revivir las propiedades de una forma moderna y acorde a las necesidades de cada cliente”.

McClure agrega que entre los barrios predilectos de Santiago para encontrar propiedades para la restauración están El Arrayán, algunos sectores de Vitacura, y el barrio Yungay. En regiones, por ejemplo, una zona donde ofrecen viviendas es Cachagua.

En tanto, a fines de mayo del año pasado nació Domingo Propiedades. Su arquitecta y directora, Patricia Vidal, explica que querían ofrecer una alternativa frente a “la mala calidad” de las viviendas nuevas, con propiedades “de alto estándar a precios accesibles”, en el sector oriente de Santiago.

Actualmente, Domingo cuenta con seis propiedades, todas para venta. “Poquitas, pero preferimos que así sea al principio para regalonear a nuestros clientes”, dice Vidal. Van desde un departamento de dos dormitorios y dos baños en Av. Francisco Bilbao por 6.670 UF, a una casa de cuatro dormitorios diseñada por Fernando Castillo Velasco, en La Reina, por 11.320 UF.

25% más caro suele ser un departamento de los años 30, 40 o 50 respecto de uno nuevo.

30% sobre el valor del inmueble puede costar una exhaustiva restauración.

6 meses tardó la restauración del departamento de Lyon con Eliodoro Yáñez.